¿Por qué limpiar las playas?

limpieza-de-playas-en-cancun-karla-munguia Educación Ambiental

Hace un año conocí a un hombre de Alemania en la playa de Playa del Carmen. Estaba descalzo, usaba una gorra, una playera especial para protegerse del Sol, guantes y lentes oscuros. Casi no distinguía su rostro, pero sí escuchaba su voz. Y fuerte. Dirigía a sus dos hijos con entusiasmo mientras los tres levantaban basura debajo de un muelle. Se pasaban botellas de plástico, aros de cerveza, latas, bolsas, frascos de cristal, tapas, envolturas de dulce, bolsas de botanas…

“Qué pena que un extranjero venga a México y organice limpiezas de playa”, pensé.

Me uní a su grupo de voluntarios y recorrimos un largo camino. Llenamos costales con popotes, botellas de cerveza, de refresco, de agua. Bolsas de papitas y de dulces. Sobres de mayonesa y catsup. Tapas de plástico, trozos de unicel, ¡un pañal usado! Terminamos la jornada con varios costales llenos y depositados en contenedores. Para celebrar nuestra labor, nos fuimos a desayunar exhaustos.

 

Nueve meses después Kay, ese hombre al que conocí levantando basura en la playa, me invitó a otra limpieza de playa el primer domingo de Febrero y, desde entonces, hemos unido fuerzas para que cada vez sea más la gente que se una a este necesario movimiento.

“¿Quién les paga?… ¿son del Gobierno?… ¿a qué asociación pertenecen?”, son las preguntas de la gente que nos ve pasar levantando basura. Algunos se levantan a entregarnos su basura, otros se unen a nosotros por unos minutos y nos agradecen la labor.

“Perdona, ¿puedo llevarme estas colillas de cigarro en las que estás sentado?”, les pregunto con toda amabilidad a esos fumadores que confunden la arena por ceniceros. Lo menos que quiero es algún enfrentamiento. Me es suficiente pasarla mal viendo la cantidad de basura que deja la gente, para todavía pelear con ella.

“No son mías”, me dicen mientras me ven levantarlas. “Claro, obviamente no fuiste tú el que las dejó aquí, no creo que quieras disfrutar de la playa sentado en colillas de cigarro”, les respondo.

¿Qué pienso mientras levanto tanta basura?

Quisiera que todas esas personas que visitan la playa estuvieran igual de enamorados que yo del Planeta. Quisiera que suspiraran como yo cuando veo el amanecer mientras rompen las olas en la orilla de la playa y las gaviotas vuelan de un lado a otro. Quisiera que sintieran lo lindo que es llegar a un lugar y dejarlo como lo encontramos, no peor.

Hace unos días estuve en una limpieza de playa organizada por Kay para celebrar el Día de la Tierra.

Llegaron voluntarios locales, nacionales e internacionales. Kay y yo estábamos muy emocionados.

Comenzamos a las 16:30 horas y terminamos pasadas las 19:00 horas. Caminamos desde Playa Cocos hasta Punta Esmeralda.

No podía creer la cantidad de gente y de basura. Estaba ante mi un desastre ambiental. Por más que quise ver el lado positivo, no lo encontré. Dejamos los costales a un lado de los dos botes de basura a los que, sobra decirlo, ya no les cabía ni un palillo.

Tomé la foto grupal y decidimos dar por terminada la jornada de limpieza. Seguimos levantando basura con bolsas que encontrábamos en el camino y fue entonces cuando un hombre cometió el acto que nos hizo gritar a todos.

Pasó frente a nosotros y con un movimiento de sus brazos, lanzó sobre una reja que divide a la calle con la jungla, una cubeta repleta de botellas de cerveza.

A pesar de nuestros gritos, el hombre siguió caminando.

Entonces vuelvo a la pregunta: ¿por qué limpiar las playas? Porque no podemos esperara que alguien más lo haga por nosotros. Limpiamos las playas porque es nuestra. Limpiamos las playas porque no queremos que el ser humano se siga auto destruyendo.

Científicos aseguran que para el año 2050 habrán más residuos plásticos en el mar, que peces. No sé ustedes, pero nosotros, no podemos permitirlo. Y si una persona sin empatía lanza una cubeta llena de botellas de cerveza a la jungla, entonces he de continuar con esta labor y levantar 70, 80, 100 botellas de cerveza.

Las que sean necesarias para evitar que nuestro Planeta sea lastimado.

 

2 Comentarios

  • Genial! EL hombre de Alemania en la playa de Playa del Carmen seria el primero comentando en tu bonita pagina! Me encanta y lo mereces mucho exito. Juntos vamos lograr muchos cambios en ese mundo. Te mando un saludo y abrazo fuerte.

    • ¡Kay! ¡Socio querido! ¡Eres lo máximo! Gracias por tus palabras, por tu labor, por tu entusiasmo a pesar de estar enfermito y llegar puntual a todas las limpiezas. ¡GRACIAS POR TODO QUERIDO SOCIO! ¡ERES EL MEJOR SOCIO! 🙂

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