carta Sin categorizar

Querido futuro compañero y cómplice de mis aventuras,

No me conoces todavía, soy Karla, tengo casi 45 años y estoy soltera. Sé que no te tengo que explicar por qué. Si hoy te escribo esta carta es porque sé que eres de esos hombres que no sacan conclusiones a la ligera. Sé que no eres de los hombres que juzgan y ponen etiquetas a mujeres que hemos preferido enfocarnos en otra cosa que en el noviazgo o matrimonio.

Pero, como esta carta la haré pública debido a que hay personas que me han juzgado a la ligera, me permito explicar por qué estoy soltera. La verdad estuve en un conflicto interno luego de un mensaje que recibí en una de mis redes sociales y lo iba a dejar pasar, pero luego pensé: “Karla, aunque no tienes que dar explicaciones sobre tu vida amorosa en una carta ficticia a tu futuro compañero de vida y aventuras, ya llegó el momento, has aguantado más de 7 años”.

Revelación número 1: Quise una vida salvaje

“¡¿Pero cómo te atreves, Karla Munguía Colmenero!? ¿cómo te atreves a solamente enfocarte en tu carrera profesional, en hacer todo lo posible para llegar a Animal Planet y documentar elefantes y leones en África? ¿Cómo es que prefieres bucear y viajar? ¿¡Pero en qué cabeza cabe que no te quieras casar!?”.

Pues sí, eso quise. Sí, eso elegí porque es mi vida y quise vivirla así, con aventuras que soñé desde mi adolescencia, y, ¿qué creen? ¡Me la he pasado de lujo!

Revelación número 2: No quise traer al Planeta a un ser humano

“¡Nooo! ¡Nooo! ¡Nooo! ¡Pero qué acto tan egoísta de tu parte, Karla Munguía Colmenero! ¿Quién te va a cuidar cuando estés vieja?”

Somos más de 7 mil millones de habitantes en el Planeta y sí, preferí no preocuparme por el futuro que le esperaría a mi “mini me”. Por ejemplo: su educación, su alimentación, su bienestar, su calidad de vida, su salud, su felicidad, su integridad, su seguridad, su plenitud, su salud mental, su salud emocional… Seguro hay más preocupaciones en esta lista, pero como no soy mamá, no se me ocurren más, pero creo que esta lista pensada cuando tenía 15 años y decidí no traer a un ser humano al Planeta, me fue suficiente para una reflexión profundamente analizada.

Revelación número 3: Presiento que mi futuro compañero de vida y aventuras no está en México

“Ay, seguro eres súper exigente y quieres al príncipe azul. Pon los pies en la tierra, no hay hombres solteros, sin hijos, ni que jamás se hayan casado, como tú”.

A ver, primero que nada, si yo existo, una mujer que nunca se ha casado y no tiene hijos, ¿por qué no va a existir un hombre así? Además, desde hace un año, tengo el fuerte presentimiento de que mi compañero de vida no está en México.

Segundo: no quiero al príncipe azul porque yo, definitivamente, estoy muy lejos de ser una princesa. No sé caminar en tacones y no uso maquillaje, pero sé cambiar llantas de una Land Rover mientras pasan elefantes a unos cuantos metros. He tenido que hacer pipí al lado de esta misma Land Rover mientras escuchaba los gruñidos de un grupo de leones. He respondido con firmeza ante un elefante que pudo haberme matado. No quiero dejarme las uñas largas porque edito documentales y escribo guiones y el sonido de las uñas en el teclado me ponen los pelos de punta, y bueno, también me da un poco de asco cuando se mete la comida en las uñas.

No, no soy una princesa. Ni lo seré. Dejé de teñirme el pelo por mí, por dejar de intoxicar a mi cuerpo y al Planeta con tintes llenos de químicos, por dejar de producir tanta basura al mes. Dejé de cumplir con los estándares de belleza que la sociedad ha impuesto y, de nuevo, no me arrepiento un sólo segundo.

Revelación número 4: Nunca estaré “sola”

“Pero, ¿no te da miedo estar “sola”?”

¿Recuerdan la cifra que compartí de cuántos seres humanos habemos en el Planeta? La soledad es mi mayor aliada. Disfruto mucho la soledad. Justo en momentos de completa soledad es cuando más me he conocido. Hoy, a mis casi 45 años, sé quién soy. Sé qué quiero. Sé que prefiero estar soltera, que estar con un hombre increíblemente tóxico con tal de que la sociedad deje de ponerme etiquetas. Sola jamás estaré. Me tengo a mi, tengo mis sueños, tengo mis proyectos, tengo mis propósitos. Tengo mis metas, tengo mis anhelos. 

Claro que, si llego a conocerte, futuro compañero de vida y aventuras, prepárate porque la vamos a pasar de lujo.

Conclusión

Estimada sociedad, por favor dejemos de juzgar y de sacar conclusiones, sobre todo cuando se trata de mujeres, que como yo, hemos preferido salirnos de esta jaula invisible en la que no cabemos para explorar y enfocarnos en lo que sea que decidimos enfocarnos. Se vale, para eso es nuestra vida, ¿no? Para vivirla como queramos, sin querer complacer a la sociedad. Llegamos a este Planeta para ser libres y hacer con cada instante de nuestras vidas, una verdadera aventura.

Gracias por tu atención,

Karla.

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