Adopté a una perrita (Segunda Parte)

Malala y Karla Categoría de Mi Vida Salvaje

¿Estaré lista para adoptar?

Me pregunté al salir del Cine Club en el Parque La Ceiba, luego de ver “Isla de los Perros”, de Wes Anderson.

Volví a hacerme las mismas preguntas que venía formulándome. ¿Tengo espacio, tiempo, dinero? ¿Estoy dispuesta a compartir mi espacio y hacerme responsable de un ser vivo?

Y entonces contacté a mi amigo Joaquín, de IFAW, International Fund for Animal Welfare, que en español es el Fondo Internacional para el Bienestar Animal. Sigo a esta organización internacional desde antes de irme a Sudáfrica, así que hablo de aproximadamente 13 años.

Le platiqué a Joaquín mi inquietud de adoptar a un perro porque mejor persona no me podía orientar. Joaquín ama a los animales, trabaja para ellos y ha dedicado una gran parte de su vida a los perros abandonados.

¿Han escuchado que cuando deseas algo con todas tus fuerzas, se hace realidad y todo fluye? Pues eso fue lo que me pasó. Días después, el refugio para perros rescatados Coco’s Animal Welfare en conjunto con Adopta un Amigo organizó una feria de adopciones el 25 de Agosto.  Decidí ir, conocer a el lugar, realizar un par de videos y ver si realmente estaba lista para adoptar.

Malala

En Abril de este año me incorporé como Directora de Comunicación a Keeping Kids in School, una asociación civil en la que nos dedicamos a donar útiles escolares y otorgar becas a niños y jóvenes de escuelas públicas en Playa del Carmen.

Semanas antes de comenzar este nuevo trabajo, me puse a investigar sobre Malala Yousafzai, una joven de Pakistan que a los 15 años sufrió un atentado al bajarse del autobús de la escuela. Un joven talibán le disparó en la cara porque esta jovencita lucha por los derechos de la educación de las mujeres, algo que el talibán reprueba.

Soy una fiel admiradora de esta jovencita que al sobrevivir este atentado, tomó este incidente con tal sabiduría, que además de haber ganado Premio Nobel de la Paz, ahora se encuentra estudiando en Oxford, Inglaterra, la carrera de Filosofía, Política y Economía.

He visto casi todas sus entrevistas, conferencias, (y las de su papá), estoy a punto de tener en mis manos su libro (lo quería en inglés y lo pedí por Amazon) y sigo sus pasos en todas las redes sociales. Esta jovencita me inspira cada día. Ella no lo sabe, pero todos los días me educa sobre la educación.

Mi Malala

Estaba a punto de irme de Coco’s cuando llegó Erika Flores, una mujer encantadora que ha rescatado cientos de perros y que al igual que Joaquín, también trabaja para IFAW.

Nos presentamos, le compartí mi sentir sobre la adopción y todas las interrogantes que yo misma me preguntaba. Y entonces, me llevó a una zona que no había visto. Entramos a una zona en donde tenían a 5 perros rescatados. Erika comenzó a explicarme de cada uno y entonces la vi, en la parte de arriba, justo en el medio, con unos ojos cafés hermosos.

“A ella la rescatamos de Chumpón, la comunidad que se inundó. La encontramos desnutrida y con sarna… se llama Malala”, dijo Erika.

Malala antes y después

Malala fue encontrada en Chumpón con sarna y desnutrición. Un mes después, ya estaba lista para ser adoptada.

Sí estaba lista

Salí de Coco’s con Malala desparasitada, esterilizada, vacunada y hasta con una placa con su nombre y mis datos. Mentiría si les digo que no salí temerosa y con dudas. ¿Seré una buena dueña? ¿le gustará vivir conmigo? ¿qué voy a hacer cuando viaje? Y mientras me hacía ahora estas otras preguntas, me enfoqué en Malala. Caminaba feliz a mi lado. Sus pasos eran más bien brincos. Me contagió su alegría. Entonces empecé a darme cuenta que sí estaba lista para adoptar.

Malala y Karla

Malala en Coco’s, recién adoptada (izquierda), tomando su primera siesta en su nuevo hogar (centro) y en el parque de los perros (derecha).

Me cambió la vida

Mi alarma suena a las 5:30 de la mañana. Malala, acostada en su camita (no la dejo subirse a los muebles, ni a mi cama) mueve su colita emocionada. Sabe que iremos a la playa. Antes de que llegara a mi vida, mi rutina era muy aburrida y solitaria. Despertaba hasta las 7:00 de la mañana y me perdía de los amaneceres más hermosos. Recordé por qué me mudé al bello Caribe Mexicano. Malala me ayuda a ejercitar, a querer volver a casa con ganas de salir a explorar nuevas calles de Playa del Carmen. Ha llegado a darme ese amor que se da sin dudar, ese amor puro, sin complicaciones.

Espero que sepa lo agradecida que estoy con ella. Espero que con mis caricias, con los cientos de besos que le doy cuando la veo acostada, sepa lo agradecida que estoy con ella. Espero que sepa, aunque la regañe por regar la basura por todo el departamento, lo mucho que valoro su existir, lo inmensamente feliz que me hace saber que está dormida luego de un gran paseo y juegos con otros perros mientras escribo estas letras. Espero que sepa cuánto la quiero y cuánto la seguiré queriendo. Porque sí… sí estaba lista para adoptarla.

Malala durante el amanecer en Playa del Carmen

Malala durante un amanecer en Playa del Carmen.

 

Malala en la playa de Playa del Carmen

Malala es feliz en la playa. Comencé a llevarla poco a poco hasta que se sintiera segura.

 

Malala viendo el mar

Cuando deja de perseguir a las olas (y huir de ellas), Malala se sienta a mi lado a ver el amanecer.

Sean dueños responsables

Si están pensando en adoptar, o ya tienen a un amigo de 4 patas, por favor sean responsables. Estaré compartiendo más adelante consejos de cuidados y atenciones. Estos maravillosos seres deben ser tratados con amor, cuidado y respeto. ¡Por favor, adopten, no compren!

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2 Comentarios

  • Muchas gracias por adoptar 🙂

    • ¡Gracias por tu lindo comentario, Janice! No sabes lo felices que estamos las dos. ¡Abrazos con mucho cariño!, Karla. <3

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